La frecuencia depende del uso, la criticidad del proceso y los requisitos de su sistema de calidad. Como referencia general se recomienda una calibración anual, y cada seis meses cuando la pipeta se usa a diario o interviene en procesos críticos.
Además del intervalo fijo, conviene recalibrar el equipo cuando:
- ha sufrido un golpe o una caída;
- se ha reparado o se le han sustituido juntas o émbolo;
- se ha usado con reactivos agresivos o fuera de su rango;
- sus controles internos empiezan a salirse de lo habitual.
Nuestra recomendación: fije el intervalo por escrito en su plan de calibración y revíselo con el histórico de cada equipo. Si una pipeta llega siempre conforme, puede espaciarla; si deriva, conviene acortarla.
